miércoles, 20 de octubre de 2010

Láminas de nanotubos permitirían submarinos más sigilosos


Hace dos años, científicos chinos cubrieron un lado de una bandera con una lámina delgada de nanotubos y tocaron una canción usando la bandera ondeando cubierta por la lámina como un parlante. Esta fue una clara demostración de que los nanotubos pueden ser usados para generar ondas sonoras a través de un efecto termoacústico, el cual consiste en que cada vez que un pulso eléctrico es enviado a través de una capa microscópica de nanotubos, ocasiona que el aire circundante se caliente lo cual crea una onda de sonido.

Ahora, un científico estadounidense ha modificado esta tecnología para emplearla bajo el agua, afirmando que podría permitir a los submarinos detectar a otros submarinos y permanecer ocultos al mismo tiempo.El investigador Ali Aliev de la Universidad de Texas, ha determinado que las ondas de sonido de baja frecuencia creadas por las láminas de nanotubos de carbono, pueden ser usadas en sistemas de sonar para determinar la localización, profundidad y velocidad de objetos bajo el agua.

Aliev y su equipo también determinó que estas láminas pueden ser sintonizadas para transmitir frecuencias específicas que en teoría podrían cancelar ciertos ruidos, como los que produce un submarino cuando se mueve a través del agua por ejemplo.
 
Un obstaculo que los científicos tuvieron que superar fue el hecho de que las láminas no se comportan bien en contacto con el agua. Por ejemplo, las láminas pueden oxidarse en el agua a altas temperaturas, además la alta tensión superficial y frecuencia de vibración del agua ocasiona problemas de tipo acústico en los nanotubos y finalmente el agua salada del mar puede ocasionar cortos circuitos en las láminas. Sin embargo, la naturaleza hidrofóbica de las láminas ocasiona que se forme una cubierta de aire alrededor de los nanotubos, la cual actúa como un tipo de cámara de resonancia para las ondas sonoras, lo cual aumenta su fuerza.

Sea como sea, las láminas de nanotubos de carbono todavía necesitan ser protegidas del agua. Con este fin, Aliev encapsuló las láminas en contenedores planos llenos de gas, equipados con ventanas acústicamente-transparentes. Al igual que con la cubierta de aire, la resonancia que resulta de las ondas sonoras que son generadas en ese espacio cerrado, ha probado ser un efecto sónico que puede ser aprovechado bajo el agua. De hecho, las láminas encapsuladas fueron 10 veces más efectivas transmitiendo sonidos de baja frecuencia en el agua que las láminas no encapsuladas.


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