domingo, 16 de enero de 2011

US Air Force recibe al X-37B


La US Air Force está realizando la evaluación del desempeño y las condiciones del Vehículo de Pruebas Orbital (OTV-1) X-37B, la aeronave espacial reusable que despegó el pasado mes de abril y ha sido objeto de mucha especulación, sobre todo entre la comunidad científica internacional.

La aeronave no tripulada aterrizó a la 1:16 a.m en la base de la Fuerza Aérea en Vanderberg AFB, en California después de permanecer 224 días y nueve horas en el espacio. Si bien no se ha dado a conocer ningún dato acerca de la carga secreta que llevaba el X-37B, la US Air Force insistió en que el objetivo de la misión fue probar la nave espacial en su vuelo inaugural y no tanto la carga que transportaba.
El objetivo final de la misión fue medir el desempeño del X-37B y su habilidad para operar en el espacio, aspectos que se consideran claves para el desarrollo del programa, de acuerdo al personal encargado de los programas espaciales de la fuerza aérea estadounidense. De esta manera, la culminación de esta primera estapa de pruebas del prorama  fue conseguir la recuperación autónoma y el aterrizaje exitoso del vehículo.

Actualmente ha habido especulación con respecto a las intenciones de la US Air Force con el desarrollo del X-37B. Estas especulaciones van desde la creación de un bombardero orbital hasta un asesino de satélites enemigos. También se ha afirmado que puede ser un vehículo diseñado para poner en órbita y reparar satélites de manera rápida y a bajo costo.

Por su parte, la fuerza aérea insiste en que el programa en esta etapa, es solo una aeronave experimental, la cual se planea seguir usando para probar nuevas tecnologías y materiales y como se comportan estos al estar expuestos por largos periodos en el espacio exterior. En cierto sentido podría pensarse que el X-37B es una especie de satélite que puede ser puesto en órbita y traído de regreso a tierra.

Al igual que un satélite, esta aeronave no brinda muchas oportunidades a la intervención humana durante el vuelo espacial ya que practicamente toda la misión se desarrolla de manera autónoma. El X-37B es puesto en orbita baja terrestre por un cohete Atlas V y una vez que está en posición vuela de acuerdo a una rutina predeterminada, la cual incluye orientarse por si misma para la reentrada y las vueltas y encendidos de cohetes requeridos para que la nave espacial pueda realizar un aterrizaje de manera similar al del transbordador espacial. Aún el proceso de aterrizaje se realiza de forma autónoma, sin embargo, hay un mecanismo que permite terminar el vuelo durante su etapa final si algo sale mal y se pierde el control del orbitador.

La única anomalía detectada durante el aterrizaje nocturno involucró el neumático izquierdo, el cual tiene el diámetro similar al de un plato de comida y está inflado con una presión de 300 psi. Se reportó que este neumático sufrió graves daños cuando el X-37B corría por la pista, lo cual posiblemente fue ocasionado por haber golpeado algo en la pista. Los jirones del neumático causaron algún daño en la parte baja del orbitador el cual se sumó a los siete daños detectados producto de colisiones con desechos espaciales.

El programa del X-37B, se remonta a 1999 cuando inició un proyecto conjunto de Boeing Phantom Works y el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA, el cual dio lugar en el 2002 a un contrato para la producción d el vehículo X-37 ALT (Approach and Landing Test vehicle);  una versión de vuelo orbital la cual se programó para volar a mediados del 2006 pero que nunca fue construida. En el 2004, la NASA le pasó el programa a la DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) la cual posteriormente lo transfirió a la US Air Force. En el 2006, la DARPA supervisó pruebas de caída del X-37 ALT desde un Boeing B-52 desde una altura de 46000 pies con el fin de demostrar el comportamiento de la aeronave en una trayectoria descendente de reentrada y sus capacidades de aterrizaje.

Actualmente, Boieng esta construyendo un segundo orbitador denominado OTV-2, el cual la fuerza aérea planea utilizar a mediados del 2011. El OTV-1 por su parte será empleado en pruebas de materiales de protección térmica de próxima generación, pruebas de daños por desechos espaciales y otras. También se espera que se utilice para estudiar los efectos de los viajes tripulados extendidos sobre el equipo y materiales del vehículo espacial, el cual será uno de los objetivos de la proxima misión.






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