miércoles, 6 de abril de 2011

Mosquito inspira aguja hipodérmica casi indolora


Tal parece que los mosquitos pueden ser útiles después de todo, además de ser comida de ranas y vectores de enfermedades. Un equipo de científicos de la Universidad de Kansai en Osaka, Japón, acaban de crear una aguja hipodérmica casi indolora, basada en la prosbocis de un mosquito. Aparentemente, esta aguja amigable con el paciente basa su éxito en que su superficie exterior es dentada y no lisa.

Si bien la picadura del mosquito produce comezón, esta solo ocurre después de que el insecto termina de alimentarse, y se debe a las bacterias presentes en el anticoagulante inyectado a través de la proboscis. En realidad la "mordida"  inicial practicamente no se siente y puede pasar desapercibida.

La proboscis del mosquito incluye una especie de labio tubular interno, el cual se encarga de extraer la sangre, y que está cubierto por dos maxilares serrados - uno a cada lado. Son los maxilares los que penetran primero la piel de la victima y se hunden en ella, después de lo cual el labio se desliza en medio de estos. Debido a que los maxilares tienen una superficie exterior serrada, presentan una menor área que entra en contacto con los nervios de la piel.

En contraste, la aguja de una aguja hipodérmica de superficie unifome, hace contacto con una mayor cantidad de nervios, por lo cual produce más dolor.

La aguja desarrollada por los investigadores japoneses, imita en su forma tanto el labio como los maxilares del mosquito. Estos insectos vibran sus proboscis para ayudar a que el maxilar penetre con mayor facilidad a través del tejido, lo cual los investigadores también han conseguido imitar. Cada una de las tres partes de la aguja vibra por medio de motores diminutos de cristales piezoeléctricos a unos 15 hertz.

La aguja en su presentación actual es pequeña, con una longitud de un milímetro, un diametro de 0.1 milímetro, y con paredes de solo 1.6 micrometros de grosor. Está unida a un contenedor de 5 milímetros de ancho, diseñado para almacenar los fluidos que la aguja recoge. Para proba el diseño, se utilizó una especie de caucho de silicon con una resistencia similar a la piel humana, bajo la cual había un contenedor con colorante rojo. Durante la prueba, la aguja consiguió extraer con éxito el colorante.

Cuando se probó en seres humanos, los sujetos de prueba manifestaron que es mucho menos dolorosa que las agujas hipodérmicas tradicionales, sin embargo la sensación de malestar que produce es más prolongada. Los científicos creen que copiando más de las siete partes de la boca del mosquito, incluyendo un sistema para estabilizar la aguja al entrar en la piel, el malestar puede ser reducido en versiones futuras.

Esta nueva aguja podría ser usada en un futuro cercano para extraer muestras en laboratorios, o para el desarrollo de pequeños dispositivos de monitoreo inhalámbricos, que podrían estar unidos permanentemente a los cuerpos de pacientes afectados por enfermedades como la diabetes.

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