sábado, 14 de mayo de 2011

Veneno de abeja usado para crear detector de explosivos

Veneno de abeja

Las abejas no solo juegan un papel vital en la agricultura mediante la polinización de los cultivos, sino que ahora podrían llegar a protegernos de los explosivos. Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Masachusetts (MIT) ha demostrado que las bombolitinas, las cuáles son fragmentos de proteína presentes en el veneno de la abeja, pueden ser empleadas para detectar moléculas de explosivos nitro aromáticos como el TNT. Si se emplean en sensores localizados en sitios como aeropuertos, estos sensores pueden volverse mucho más sensibles que los empleados en la actualidad.
El equipo del MIT comenzó sus investigaciones cubriendo el interior de nanotubos de carbono con bombolitinas. Seguidamente, exposieron esos nanotubos al aire a una muestra de aire que había estado cerca de varios explosivos. Mientras que los nanotubos de carbono fluorescen de manera natural, la longitud de onda de esa fluorescencia cambia cuando moléculas de compuestos nitro aromáticos se unen con las proteínas del veneno de abeja. A pesar de no ser visible para el ojo humano, este cambio en la longitud de onda puede ser detectado con un microscopio especial, como el que se empleó en las pruebas de laboratorio.

En el pasado, el MIT desarrolló sensores similares en los cuáles se utilizó el incremento en la intensidad en la luz fluorescente ante la presencia de compuestos explosivos. Esta tecnología aparentemente es más propensa a errores en comparación con la observación de los cambios en la longitud de onda de la luz, lo cual se debe a que las lecturas de intensidad pueden ser influenciadas por la luz ambiental.

Al combinar diferentes tipos de nanotubos de carbono con diversas bombolitinas, el equipo fue capaz de identificar diferentes variedades de explosivos. El sistema también puede detectar moléculas que son creadas cuando explosivos como el TNT comienzan a descomponerse.

Actualmente, los sensores comerciales de explosivos analizan partículas cargadas del aire usando espectroscopía. Si bien son baratos y duraderos, estos sensores no pueden detectar explosivos hasta el nivel de una sola molécula. En cambio, el sistema basado en el veneno de abeja no solo es capaz de esto, sino también de trabajar adecuadamente a temperatura ambiente y a presión atmosférica normal.

La tecnología está siendo patentada, con varios sectores comerciales y militares que están mostrando interés.



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