lunes, 20 de junio de 2011

Aplicaciones matadoras que podrían ayudar a salvar vidas


“Aplicaciones matadoras”, según la jerga, pueden transformar negocios y a su vez mejorar las vidas de la gente que las usa. Sin embargo, muy pocos se ocupan de mejorar el cuidado de la salud en el mundo.

Aydogan Ozcan confía en que su celular-microscopio sin lentes puede hacer exactamente eso, creando un “Salvavidas” en el más exacto sentido de la palabra.


“Nuestro mayor logro es el haber podido reemplazar la voluminosa óptica del microscopio con arquitecturas y códigos informáticos que pueden hacerlo extremadamente liviano, compacto y rentable”, dijo Ozcan.

El profesor de Ingeniería Electrónica que encabeza su propio grupo de investigación en la Universidad de California en Los Ángeles (U.C.L.A.), ha estado trabajando en este microscopio desde el año 2007 con la intención de mejorar la detección de enfermedades mortales como la malaria y la tuberculosis.

Los microscopios de alta tecnología tradicionales pueden costar cientos de miles de dólares. El invento de Ozcan, que utiliza un sensor de siliconas que se encuentra en las cámaras de los celulares, podría costar apenas unos 5 a 10 dólares.


LUCAS (Lensless, Ultra-wide-field Cell monitoring Array platform based on Shadow imaging - Ultra gran angular de monitoreo sin lentes, con plataforma de matriz basada en la sombra de la imagen) se engancha a la parte de atrás de un teléfono celular estándar (quitándole el objetivo) y se compone de una luz LED, un filtro espacial, y una ranura para que el médico coloque el porta objeto.

La calidad de la imagen está mejorando a pasos agigantados en los últimos meses. En la actualidad, están trabajando con tamaños de submicrones, es decir un millonésimo de metro, lo que es suficiente para localizar, por ejemplo, el parásito de la malaria.

Es un avance enorme y podría significar un futuro radicalmente diferente en la detección de esta enfermedad tratable por la que murieron alrededor de un millón de niños en el año 2008 y que es responsable de un quinto de las muertes infantiles cada año.

Ozcan no intenta reemplazar otras técnicas sino proveer a los especialistas con el equipamiento que les permita tomar decisiones más rápidamente.

Por medio de los fondos del Instituto Nacional de la Salud en Estados Unidos, Ozcan está en condiciones de probar su invento en el campo. Las primeras pruebas se realizarán en las clínicas en el Brasil en donde se atienden casos de malaria.

Existen bacterias y gérmenes de inferior tamaño que no pueden ser detectados aún por este equipamiento pero Ozcan confía en que para fin de año, podrá comenzar a desarrollar un nuevo microscopio.

“Estamos muy agradecidos a esos cinco mil millones de usuarios de celulares que han incentivado a los fabricantes a obtener componentes tan económicos”, dijo Ozcan.





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