viernes, 10 de junio de 2011

Ni en casa estamos a salvo de la radiación


Europa y la OMS advierten de los potenciales riesgos de móviles y redes WiFi. Los estudios científicos no llegan a ser concluyentes, pero con un medidor de frecuencias en mano se ve claro: no se debe dormir con el router cerca de la cabeza. Las dudas empiezan a ser razonables.

La Organización Mundial de la Salud ya ha incluido a las ondas que los móviles generan como sustancias «sospechosas» de causar determinados tumores de cabeza. Además, el Consejo de Europa aconseja restringir en colegios y guarderías el uso de este tipo de terminales y también de los teléfonos DECT, interfonos para la vigilancia de bebés, y otros aparatos que emiten continuamente «ondas pulsadas».

Es decir, con impulsos electromagnéticos, así como a los sistemas WiFi. Hace décadas que se plantea si los avances tecnológicos nos pasarán una importante factura. Vivimos rodeados de campos electromagnéticos y todo tipo de radiofrecuencias. Aún no hay un ambiente preocupante en términos generales, aunque en algún caso un trabajador soportaba más de 400 nano teslas. Pero, en general, hay muchos elementos que están influyendo en el organismo sin que pensemos en ello.

Cada caso será diferente, pero muchas de las conclusiones obtenidas en este artículo pueden ser aplicadas a su domicilio. Otra duda importante y que ha generado polémica son las señales de las antenas de telefonía móvil. No conviene olvidar el campo magnético de la propia Tierra. En la cama de matrimonio analizada, este índice estaba anormalmente alto en una de las dos mitades. ¿Será por eso que uno de los miembros de la familia duerme peor?

Si bien es cierto que todavía no existe un estudio científico que demuestre el vínculo directo entre las ondas que emiten estos aparatos y la causa de determinadas enfermedades, como asegura Patricia Crespo, secretaria ejecutiva de la Comisión Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (Ccars), «hasta ahora, no hay ninguna investigación que pruebe esto, por eso debemos ser cautos a la hora de realizar afirmaciones tan rotundas como que “un móvil causa cáncer”, esto no tiene evidencias clínicas de momento». Y en el terreno de los WiFi, la UE habla claro. Su posible consecuencia en el medio ambiente y en la salud es «evidentemente comparable» al que pueden causar la comercialización de medicamentos, productos químicos, pesticidas, metales pesados u organismos genéticamente modificados, según la resolución adoptada por la institución.




SHARE THIS

Author:

0 comentarios: