domingo, 17 de julio de 2011

¿Es el acceso a Internet es un derecho humano?



Estamos a mitad del año 2011. Un año marcado por notables revueltas y revoluciones en el Medio Oriente. Levantamientos mostrados y documentados en Twitter, Facebook y otros medios de comunicación social.

Cuando los gobiernos de Egipto y Siria, trataron de controlar el flujo de información de los ciudadanos por medio del bloqueo de los accesos a Internet  y otras formas de comunicación, la sensación de todo el mundo fue que estos actos eran siniestros y crueles. Las personas fueron silenciadas. Era como si sus cuerdas vocales fueran cortadas.


¿Habrá sido tan dramático el impacto porque el acceso a Internet hoy en día ha alcanzado el estatus de una necesidad básica como el agua potable o la electricidad?

Las Naciones Unidas, de hecho, han declarado recientemente que desconectar la gente de la Internet es una violación de los derechos humanos. Y si la conectividad es un derecho humano, ¿cómo podemos ayudar a que Internet sea más accesible para todos? ¿Cuál es nuestra responsabilidad para reducir la brecha digital?

Estadísticas internacionales de infraestructura del Banco Mundial proporcionan una muestra de cómo la necesidad humana de la conexión a Internet sigue creciendo de manera exponencial. En la década de 1990, según el Banco Mundial, había 0,3 usuarios de Internet por cada 100 personas. Hoy en día, esa cifra es del 27,1 por 100.

En los Estados Unidos, el 92 por ciento de los estadounidenses dependen de múltiples fuentes de noticias. Combinan la impresión tradicional, la televisión y la radio con otras fuentes en línea, de acuerdo con el Pew Internet & American Life Project.

Los que pueden acceder a las noticias en línea, recibirán 75 por ciento de sus noticias por correo electrónico o mensajes en los sitios de redes sociales.

Estadísticas como éstas sugieren que aquellas personas que no tienen acceso a Internet no sólo están privadas de comunicación, sino también de su capacidad de conocer y relacionarse con sus comunidades y con el mundo.

Aunque muchos estadounidenses pueden tener acceso a Wi-Fi gratuito en las bibliotecas, parques y otros lugares públicos, el servicio es limitado. La espera para conectar un ordenador a Internet en una biblioteca pública puede significar largas colas de espera, desalentando a cualquiera a hacerlo.

Wi-Fi en los parques de EE.UU, gratuito y al aire libre, se encuentra a menudo en un radio muy limitado o de calidad irregular.

Es difícil imaginar que algunos estadounidenses simplemente no pueden permitirse el lujo de acceder a Internet. Sin embargo, en los Estados Unidos, puede ser más caro que en otras partes del llamado mundo desarrollado. El acceso de banda ancha es más cara en la actualidad en los EE.UU. que en Europa o en la región de Asia-Pacífico, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones.





SHARE THIS

Author:

0 comentarios: