viernes, 15 de julio de 2011

Almacenamiento químico de energía solar



Si bien los páneles solares resultan de suma utilidad para la conversión de los rayos solares en electricidad para uso inmediato, el almacenamiento de esa energía para uso posterior es algo que aún no ha sido conseguido. Esa electricida puede emplearse para cargar baterías por ejemplo, sin embargo esa energía tiende a disiparse con el paso del tiempo. Por tal motivo, algunos científicos están estudiando el almacenamiento termo químico de energía solar como una alternativa. El año pasado, cientificos del MIT descubrieron que el químico fulvalene dirutenio constituia un medio bastante efectivo de almacenamiento. Infortunadamente el elemento rutenio que contiene es raro y costoso. Ahora, uno de estos científicos ha creado un nuevo material de almacenamiento que es más barato y capaz de guardar mucha más energía.

La ventaja del almacenamiento termo químico en general es que los químicos pueden ser almacenados por largos periodos sin experimentar ninguna pérdida energética. El problema ha sido que los químicos utilizados que no contienen el costoso rutenio tienen la tendencia a degradarse en tan solo unos pocos ciclos de almacenamiento.

El profesor asociado del MIT Jeffrey Grossman, que lideró la investigación el año anterior, acaba de desarrollar algo mejor. Con ayuda de otro científico combinó nanotubos de carbono con el compuesto azobenceno, obteniendo como resultado un químico que es menos costoso en comparación con el fulvalene dirutenio y tiene una densidad volumétrica energética 10000 veces mayor, es decir que puede almacenar más energía en menos espacio.

Kolpak afirma que la densidad energética del material es similar a obtenida con las baterías de ión-litio. Empleando distintos métodos de nanofabricación, es posible controlar tanto el tiempo como la cantidad de energía que se puede almacenar.

El sistema funciona gracias a las moléculas de nanotubos de carbono y azobenceno, las cuáles cambian su estructura al ser expuestas a la luz del sol, y son capaces de permanecer en ese estado de forma indefinidad. Cuando un estímulo como una sustancia catalítica o un cambio de temperatura es aplicado, las moléculas regresan a su forma previa liberando la energía guardada en forma de calor. Este calor puede emplearse directamente en sistemas de calentamiento o para generar electricidad. Una vez liberada la energía, las moléculas están listas para ser cargadas nuevamente.

Con esto, se tiene un material capaz de convertir y guardar energía y que al mismo tiempo es robusto, barato y no se degrada.





SHARE THIS

Author:

0 comentarios: