sábado, 17 de diciembre de 2011

Cambio Genético Que Extiende Vida de Mosca de la Fruta Podría Retrasar Envejecimiento Humano



La restricción calórica ha demostrado reducir los signos de la vejez y retrasar el desarrollo de padecimientos relacionados con la edad en una amplia variedad de animales. Sin embargo, los científicos no han sido capaces de explicar porque la limitación en la ingesta de calorías tiene tal beneficio para la salud y los mecanismos biológicos que subyacen en el fenómeno. Científicos en Suecia recientemente anunciaron haber descubierto la pieza faltante al haber descubierto una de las enzimas que parece tener un rol importante en el proceso y ahora otro grupo de investigadores en Estados Unidos ha encontrado otra clave al modificar un gen en la mosca de la fruta que extendió su esperanza de vida un 50 por ciento.

Mientras los resultados iniciales han resultado prometedores con respecto al retraso del envejecimiento en las especies en que se han estado experimentando, los estudios acerca de la forma en que la ingesta calórica funciona en primates no humanos y en seres humanos están en pleno desarrollo debido a su esperanza de vida tan extensa. Las moscas de la fruta por otro lado, cuentan con un periodo de vida mucho menor, ya que el desarrollo completo desde la etapa de huevo hasta la adultez toma solamente 7 días. Esto, junto con otras razones, ha convertido a la mosca de la fruta en un organismo ampliamente usado en investigaciones genéticas y fisiológicas.

El equipo, formado por investigadore del Instituto Salk para Estudios Biológicos de la Universidad de California, experimentó con la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) y modificó un gen en sus células madre intestinales conocido como dPGC-1, el cual también se encuentra en el ADN humano y se conoce como PGC-1. El resultado obtenido es que el envejecimiento de los intestinos de las moscas de la fruta tratadas se redujo significativamente mientras que el periodo de vida de los organismos tratados se extendió hasta un 50 por ciento.

En las moscas y en los mamíferos, el gen PGC-1 regula el número de mitocondrias en el interior de sus células. Las mitocondrias son conocidas como las "plantas de poder celular" ya que convierten el azucar y las grasas de la comida en energía para las funciones celulares. Desde que estudios previos demostraron que los animales con una injesta reducida de calorías cuentan con un número mayor de mitocondrias en las células, los investigadores han estado tratando de determinar que pasaría si se obligara al gen PGC-1 a trabajar a toda marcha.

Por medio de técnicas de ingeniería genética, se consiguió impulsar el funcionamiento del equivalente del gen PGC-1 en la mosca de la fruta, lo que produjo el mismo tipo de efectos obtenidos en organismos con una dieta de restricción calórica, como por ejemplo un mayor número de mitocondrias y una producción de energía más elevada. Cuando la actividad del gen fue acelarada en las células madre y progenitoras en el intestino de las moscas, que sirven para reponer los tejidos intestinales, estos cambios celulares correspondieron con una mejor salud y una mayor esperanza de vida.

Dependiendo del método y hasta que punto la actividad del gen fue alterada, las moscas vivieron entre un 20 y un 50 por ciento más de lo normal.

Los investigadores afirman que sus hallazgos sugieren que la versión PGC-1 de la mosca de la fruta puede actuar como un dial biológico para retrasar el proceso de envejecimiento y podría servir como un blanco o marcador para drogas u otras terapias que traten de frenar el envejecimiento y/o enfermedades relacionadas con la vejez. Estos investigadores teorizan que estimulando el gen dPGC-1 se estimula a las células madre que reponen los tejidos intestinales, lo que mantiene los intestinos de las moscas más sanos.

El retrasar el envejecimiento de un simple aunque importante organos -en este caso el intestino- parece tener un efecto dramático en la salud general y en la longevidad, de acuerdo a Leanne Jones, un profesor asociado del Instituto Salk y uno de los científicos lider del proyecto. En una enfermedad que afecta múltiples tejidos, por ejemplo, los médicos podrían enfocarse en mantener un órganos saludable, y para esto el uso del gen PGC-1 podría ser de mucha utilidad.




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