lunes, 19 de marzo de 2012

Nueva Tecnología permitiría a los aviones robotizados aterrizar en portaaviones

aterrizaje_portaviones

En algún momento hemos visto imágenes de personal sobre las cubiertas de vuelo de portaaviones dirigiendo aviones que están aterrizando mediante señales con las manos. Esto resulta bastante funcional cuando se están comunicando con pilotos humanos, sin embargo lo mismo no puede decirse de aviones autónomos no tripulados. Por esta razón, un grupo de científicos del MIT está desarrollando un sistema que le permitiría a las aeronaves robotizadas entender los gestos humanos con los brazos.

El equipo del MIT ha dividido el proyecto en dos partes. La primera involucra dotar al sistema con la capacidad para identificar gestos con el cuerpo dentro del "ruido" de las imágenes digitales, mientras que la segunda se encargará de identificar gestos específicos dentro de una serie de movimientos que en este caso consiste en aquellos en que las tripulaciones de cubierta de vuelo no se detienen por mucho tiempo.

Una cámara estereoscópica ha sido empleada para grabar varios vídeos para el estudio. En estos vídeos varias personas mostraron un total de 24 gestos usados comúnmente en los aterrizajes y despegues en los portaaviones. Mientras que dispositivos como el Microsoft Kinect puede captar las poses del cuerpo en las imágenes razonablemente bien, tal tecnología no estaba disponible en el momento que el estudio comenzó. En su ligar, un sistema fue creado el cual es capaz de captar las posiciones de los codos y muñecas de los sujetos, notar si sus manos están abiertas o cerradas y si los dedos de esas manos están hacia arriba o hacia abajo.

Actualmente los investigadores se concentran en encontrar una manera de buscar entre todas aquellas poses continuas y aislar los gestos distintos para su identificación por parte de los aviones robotizados. Con seguridad tomaría demasiado tiempo y requeriría mucho procesamiento el analizar retroactivamente miles de cuadros de vídeo, por lo cual el equipo optó diseñar un sistema que rompe la imagen en secuencias de alrededor de 3 segundos (alrededor de 60 cuadros) de duración. Debido a que un gesto puede no estar totalmente incluido dentro de una de estas secuencias, estas se solapan entre sí, es decir que los cuadros del final de una secuencia también son incluidos en el comienzo de la siguiente.

El sistema comienza analizando la postura del cuerpo de la persona en cada cuadro. Seguidamente hace un cruce de referencias con cada uno de los 24 gestos posibles y hace uso de un algoritmo para calcular cual es el gesto que probablemente se está haciendo. Este proceso de estimación es aplicado al conjunto de poses que conforman la secuencia total, aplicándose el mismo proceso a las secuencias sucesivas.

Hasta el momento, el sistema consigue una identificación exitosa del 76% de los gestos contenidos en la base de datos de vídeo. No obstante, los investigadores confían que al mejorar los algoritmos, los resultados serán mejores.





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