miércoles, 9 de mayo de 2012

Nueva munición Shadow Hawk anuncia nueva era en el campo militar


La nueva arma Shadow Hawk de Lockheed Martin se ve engañosamente pequeña considerando la influencia que tendrá a partir de ahora en la guerra. La era de la guerra con vehículos no tripulados está a punto de llegar a un nuevo nivel. El Shadow Hawk consiste en un tipo de munición de 11 libras con un diámetro de 7 cm y una longitud de 68 cm, el cual puede ser soltado desde una milla o más de distancia del blanco desde un vehículo no tripulado RQ-7B. Puede no parecer un salto impresionante en la tecnología armamentista, pero de hecho si lo es ya que la munición Shadow Hawk ahora es utilizada por toda una flota de RQ-7B de la Marina y de la Armada de Estados Unidos. Anteriormente, esta aeronave solo podía emplearse para labores de reconocimiento, sin embargo ahora puede convertirse en un vehículo letal gracias a esta arma pequeña y barata.

De acuerdo a los expertos, el desarrollo de municiones guiadas de alta precisión se convertirá en uno de los factores más importantes en la guerra desde que los aviones tuvieron la capacidad de cargar bombas.

Esto se debe a que estas bombas de alta precisión pueden emplearse a un menor costo empleando vehículos no tripulados más pequeños, fáciles de producir y baratos.

El Shadow Hawk es guiado hasta el blanco por un buscador láser semiactivo con una precisión impresionante. En la primera prueba pública, el Shadow Hawk dejado caer por un RQ-7 a una milla de altitud dio en el blanco con una velocidad de 500 km/h  a solo 20 centímetros del centro. En la vida real, el blanco hubiese sido destruido.

El mayor salto en tecnología armamentista del Shadow Hawk, es que ahora permite armar los UAV de pequeño tamaño que antes solo podían utilizarse para reconocimiento y vigilancia. Equipado con el Shadow Hawk y con cámaras infrarrojas y electroópticas, un UAV como el RQ-7 puede ofrecerle a los comandantes la detección oportuna de amenazas y la capacidad de atacar estas con rapidez.

El Shadow RQ-7B que fue usado en las pruebas iniciales del Shadow Hawk, tiene una longitud de 3.6 metros con una envergadura de alas de 6.2 metros y un peso máximo de despegue de 208 kilogramos. Esto le brinda una capacidad de carga útil de solo 45 kg y si a esto le sumamos que está equipado con una cámara infrarroja, una cámara de TV diurna, un apuntador láser y un generador de 2 kW GEC/Plessey de 28 voltios, es fácil de entender porqué hasta ahora no ha sido armado.

De hecho, la búsqueda de un espacio dentro de esos 45 kg de carga útil es bastante reñida, sobre todo tomando en cuenta un módulo bastante útil que sirve de paquete de enlace de comunicaciones -el cual consume mucho de la capacidad de carga- que convierte al RQ-7B en una estación de retransmisión que permite a los comandantes y operadores del RQ-7 comunicarse con tropas ubicadas en locaciones que de otro modo estarían muertas para el tráfico de radio - incluso en condiciones de guerrilla urbana.

Debido a esto, no ha habido espacio en el RQ-7 para incluir ningún tipo de armamento.

En agosto del 2011, comenzaron las pruebas con unidades armadas del RQ-7. El objetivo del ejercicio fue conseguir que este UAV consiga realizar ataques letales con precisión quirúrgica conforme las oportunidades se presenten, sin tener que llamar una fuerza atacante mucho más costosa y sin correr el riesgo de perder la oportunidad por tener que esperar a que haya un jet disponible que llegue al lugar. También esté el costo. Utilizar un avión tripulado para estas misiones es muy costoso, y la munición que emplean estos aparatos es mucho más costosa que el Shadow Hawk, esto sin mencionar el peligro para el piloto.

De esta manera, la combinación de un UAV como el RQ-7 ya probado, con una munición altamente precisa y barata como el Shadow Hawk, le brinda a los futuros comandantes una opción más segura y poco costosa para vigilar el campo de batalla y atacar blancos enemigos.





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