domingo, 28 de octubre de 2012

Misil CHAMP desactiva dispositivos electrónicos con pulso energético


Esta semana, la ciencia ficción se ha convertido en un hecho científico cuando el misil CHAMP de Boeing dejó inservible un edificio lleno de artefactos electrónicos en la Base Hill de la Fuerza Aérea de Estados Unidos ubicada en el desierto de Utah. En este caso, no hubo explosión ni metralla como en un misil convencional. Lo único que se escucho fue el propulsor del CHAMP conforme volaba sobre la zona y el sonido inconfundible de computadoras sofisticadas haciendo corto circuito conforme eran alcanzadas por un rayo de microondas de alta energía.

CHAMP, que significa "Counter Electronics High-powered Microwave Advanced Missile Project", es un misil de crucero que reemplaza la cabeza explosiva con un sistema electrónico sofisticado capaz de disparar una especie de "rayo de la muerte" para los equipos electrónicos. El efecto es similar al producido por las bombas de pulso electromagnético (PEM) mostradas en las películas de espías y es capaz de arruinar los planes de cualquier ejercito militar moderno mediante la inutilización de sus redes de computadoras en menos de un segundo.
La mayor diferencia es, sin embargo, que mientras un arma de pulso electromagnético emplea una cabeza nuclear o una explosión dirigida a través de una bobina de alambre metálico para generar un pulso sobre una  área, el misil CHAMP de Boeing produce un rayo preciso de microondas de alta energía que impacta sobre un blanco o múltiples blancos conforme vuela sobre estos.

Las ventajas militares de tal arma son obvias. De hecho, esta tecnología marca una nueva era en la guerra moderna. En el futuro cercano, este tipo de armas podrán emplearse dejar inservibles los sistemas electrónicos y de datos del enemigo antes de que las primeras tropas o aeronaves lleguen a la zona de guerra.

Durante la prueba efectuada la semana pasada, se empleó un edificio de dos pisos lleno de equipo electrónico como blanco primario. Conforme el misil volaba sobre este blanco en un curso pre programado, lo atacaba con un haz de microondas.

En pocos segundos, las computadoras y otros equipos electrónicos adentro del edificio quedaron inutilizadas e incluso las cámaras empleadas para grabar la pruebas terminaron fuera de servicio. Ese día, siete blancos fueron empleados en las pruebas y sus sistemas electrónicos terminaron desactivados por el rayo de microondas antes de que el misil volara hacia una ubicación secreta y finalmente aterrizara.







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