miércoles, 21 de noviembre de 2012

Proceso Para Convertir Azucar en Diesel


Un grupo de investigadores del Instituto de Energía y Biociencias (EBI por sus siglas en inglés) están produciendo biocombustibles a partir de fuentes renovables como el azúcar y el almidón, por medio de un proceso que podría ser comercializado en unos cinco o diez años. Si bien en la actualidad los biocombustibles son más costosos de fabricar que aquellos hechos a partir del petróleo, contienen más energía por galón que el etanol y los investigadores afirman que si comienzan a ser empleados, podrían ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por el transporte.

El proceso comienza con un proceso de fermentación bacteriana desarrollada inicialmente por el químico Chaim Weizmann durante la I Guerra Mundial el cual produjo una mezcla de acetona, butanol y etanol. Weizmann, que se convirtió en el primer presidente de Israel en 1949, es considerado el padre de la fermentación industrial y utilizó la bacteria Clostridium acetobutylicum para producir acetona. Este compuesto a su vez fue empleado para producir cordita, el cual usaron los Aliados como un reemplazo de la pólvora como explosivo propelente.

 Los investigadores de EBI descubrieron que los solventes orgánicos podían destilar la acetona y el butanol empleando solamente el diez por ciento de la energía normalmente requerida. El proceso deja la mayor parte del etanol atrás y la mezcla resultante tienen la relación correcta para convertirse fácilmente en un combustible que se asemeja bastante al diesel obtenido del petróleo, gracias a un proceso catalítico. Pruebas llevadas a cabo por el equipo mostraron que el combustible quemado produce un rendimiento similar al del combustible diesel hecho a base de petróleo.

Además, es bastante compatible con el diesel y puede ser mezclado como este de tal manera que sea capaz de satisfacer las distintas necesidades que se presentan al conducir bajo condiciones de invierno o verano en zonas con temperaturas extremas.

El proceso catalítico, el cual emplea paladio y fosfato de potasio, convierte los químicos en hidrocarburos. Mediante este proceso es posible controlar el tamaño de los hidrocarburos con base en las condiciones de la reacción de tal manera que se produzcan hidrocarburos ligeros típicos de la gasolina, hidrocarburos de cadena más largas como los del diesel o los hidrocarburos de cadena bifurcada que forman el combustible para jets. Los compuestos resultantes también pueden convertirse en plásticos.

Los investigadores han encontrado catalizadores que son más baratos e igual de efectivos, lo que abre el camino a que el proceso sea viable económicamente.

La compañía BP prometió 500 millones en fondo para el proyecto, una iniciativa conjunta entre la Universidad de Berkeley, el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de Illinois donde fue hecho el descubrimiento.






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