jueves, 23 de julio de 2015

Los investigadores podrían haber descubierto la fuente de la juventud mediante la inversión del envejecimiento en las células humanas

mitocondrias en células humanas

Un grupo de investigadores en Japón ha encontrado que el envejecimiento humano es capaz de ser retrasado o incluso revertido, al menos en el nivel más básico de líneas celulares humanas. En el proceso, los científicos de la Universidad de Tsukuba también encontraron que la regulación de dos genes está relacionado con la forma en que envejecemos.

Los nuevos hallazgos desafían una de las teorías actuales más populares sobre el envejecimiento, que carga la culpa de la degradación inevitable de los seres humanos en las mutaciones que se acumulan en nuestro ADN mitocondrial con el tiempo. La mitocondria es considerada a menudo como un "horno" celular que produce energía a través de la respiración celular. El daño producido al ADN mitocondrial resulta en cambios o mutaciones en la secuencia del ADN que se acumulan y se asocian con signos familiares de envejecimiento como la pérdida del cabello, la osteoporosis y, por supuesto, la reducción de la esperanza de vida.

Así va la teoría, al menos. Pero los investigadores de Tsukuba sugieren que algo más puede estar pasando dentro de nuestras células. Su investigación indica que el problema puede que no tenga nada que ver con el daño en el ADN mitocondrial, sino más bien con el hecho de que los genes pueden llegar a activarse o desactivarse con el paso del tiempo. Más intrigante aún, el equipo dirigido por el profesor Jun-Ichi Hayashi fue capaz de cambiar los interruptores en unos pocos genes y cambiarlos de nuevo a su posición juvenil, invirtiendo con eficacia el proceso de envejecimiento.

Los investigadores llegaron a esta conclusión comparando el nivel de la función de las mitocondrias en las líneas celulares de fibroblastos de los niños menores de 12 años de edad con el nivel de función en personas con edades entre 80 y 97 años. Como se esperaba, las células más viejas habían reducido la respiración celular, sin embargo estas células no mostraron más daño en el ADN que el presentado por las células en los niños. Este descubrimiento llevó al equipo a proponer que la función celular reducida está ligada a la regulación epigenética, es decir cambios que alteran la estructura física del ADN sin afectar la secuencia del ADN en sí, haciendo que los genes se activen o desactiven. A diferencia de las mutaciones que dañan esa secuencia, tal como se indica en la primera teoría sobre el envejecimiento, los cambios epigenéticos posiblemente podrían revertirse mediante la reprogramación genética de células para llevarlas a un estado como el de las células madre embrionarias, lo que en teoría retrasaría de nuevo el reloj del envejecimiento.

Para tener una idea más general, imagine que una subida de poder golpea el sistema eléctrico de su hogar. Si no se encuentra debidamente conectado y configurado, pueden llegar a producirse daños irreversibles o incluso un incendio. Sin embargo, ahora imagine otro hogar en el que se produce el mismo aumento de poder que activa un interruptor en la caja de interruptores de circuitos de esta casa. Simplemente con mover el interruptor de nuevo a la posición "on" debe hacer que el sistema eléctrico funcione como nuevo. En esencia, el equipo de Tsukuba propone que nuestro ADN puede que no termine dañado con la edad como se pensaba, sino que simplemente requiere que alguien acceda a su caja de interruptores genética para revertir el envejecimiento.

Para probar la teoría, los investigadores encontraron dos genes asociados con la función mitocondrial y, esencialmente, diseñaron un experimento en que procedieron a activarlos y desactivarlos. Al hacer esto, los científicos fueron capaces de crear defectos o restaurar la respiración celular. Estos dos genes regulan la producción de glicina en las mitocondrias, y en uno de los hallazgos más prometedores, una línea celular de 97 años de edad vio su respiración celular restaurada después de la adición de glicina durante 10 días.

Ya sea que este proceso sea una fuente de la juventud potencial para los seres humanos o solo para las líneas celulares de fibroblastos humanos, todavía queda aún por verse, y aún se requieren muchas más pruebas. Sin embargo, si la teoría se sostiene, los suplementos de glicina podrían algún día convertirse en una poderosa herramienta para la extensión de la vida.

Una investigación similar del Instituto Salk también ha estudiado o otras maneras de retrasar o detener el envejecimiento a nivel celular, mientras que otro equipo está investigando una nueva clase de medicamentos llamados senolíticos, que podría ayudar a retrasar el envejecimiento.






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