miércoles, 12 de agosto de 2015

Los científicos están cada vez más cerca de conseguir la regeneración de miembros


Actualmente, los pacientes que reciben trasplantes de brazos o piernas deben tomar medicamentos inmunosupresores por el resto de sus vidas, con el fin de evitar que las partes donadas sean rechazadas por el organismo. Si pudiéramos hacer crecer nuestros propios miembros de repuesto, como otros animales, esto no sería necesario. Aunque los humanos ya poseemos las células progenitoras necesarias para hacer crecer dichas partes, lo que ha estado faltando es un método de montaje de estás células que les de la forma de la extremidad deseada. Ahora, sin embargo, los científicos han dado un paso hacia adelante para conseguir este objetivo - han retirado las células de la extremidad anterior de una rata y las reemplazaron con células vivas de otra rata, creando con esto una extremidad funcional que el sistema inmunológico de la segunda rata no rechazará.

Dirigido por el Dr. Harald Ott, un equipo en el Hospital General de Massachusetts comenzó perfusionando el miembro donante con un detergente con un detergente que lo despojó de todas sus células vivas. Después de retirar los restos celulares, lo único que quedaba era la matriz extracelular no viviente vacía que antes contenía las células.

Conforme esta tarea estaba en proceso, las células progenitoras de la rata receptora estaban siendo cultivadas en un cultivo para producir células musculares y vasculares.

Una vez que la extremidad fue despojada de sus células originales, se colocó en un biorreactor lleno con una solución de nutrientes y luego fue inyectada con las células cultivadas en laboratorio - las células musculares entraron en las secciones de vainas musculares individuales de la matriz, mientras que las células vasculares entraron en la arteria principal. Después de cinco días de estar en el reactor, se aplicó estimulación eléctrica para ayudar a los músculos a crecer. Dos semanas más tarde, después de ser retirada del reactor, se encontró que la extremidad tenía células musculares funcionales en las fibras musculares y células vasculares vivas en las paredes de los vasos sanguíneos.

Cuando los músculos se activaron usando estimulación eléctrica, se encontró que tenían 80 por ciento de la fuerza de los músculos de las extremidades anteriores de una rata recién nacida. Además, cuando la extremidad fue trasplantada a la rata receptora, sus vasos sanguíneos pronto se llenaron de sangre y se convirtieron en parte del sistema circulatorio.

Ott y su equipo están ahora buscando maneras de hacer crecer otros tejidos de las extremidades, como hueso, cartílago y tejido conectivo. El recrecimiento de los nervios debe suceder con suerte por su cuenta. "En el trasplante clínico de extremidades, los nervios vuelven a crecer en el injerto, lo que permite tanto el movimiento como la sensación, y hemos aprendido que este proceso es guiado en gran medida por la matriz del nervio dentro del injerto", dijo Ott. "Esperamos en el futuro trabajar para demostrar que lo mismo se aplicará a los injertos bioartificiales."

La técnica descelularización utilizada por los científicos de Massachusetts, por cierto, ha sido previamente utilizada para crear corazones de ratones transplantables y riñones transplantables de ratas. Sin embargo, esta es la primera vez que se ha utilizado para algo más complejo que un órgano. Los científicos también han descelularizado un antebrazo de babuino, lo que indica que el procedimiento podría funcionar en primates.





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