viernes, 14 de octubre de 2016

Brazo robótico da al hombre tetrapléjico un nuevo sentido del tacto


En 2012, una tetrapléjica llamada Ene Scheuermann utilizó sus propios pensamientos para controlar un brazo robótico y alimentarse por sí misma con una barra de chocolate gracias a un sistema desarrollado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh y el Centro Médico de la Universidad de Pittsburhg. Ahora, el mismo equipo ha recreado la sensación física del tacto a través de una mano robótica, permitiendo que un hombre tetrapléjico sintiera "sus" dedos y mano por primera vez en 10 años.

Después de demostrar por primera vez su brazo robótico en el año 2012, el equipo siguió mejorando la tecnología para ampliar la utilidad funcional de la mano para que se aproximara a la agilidad de un miembro humano natural. Pero a pesar de que la recuperación de movimiento es importante, la forma en que los objetos se sienten en nuestras manos también juega un papel fundamental, ya que crea una retroalimentación que nos permite ajustar nuestro agarre y el movimiento de acuerdo a como es requerido. A través de un mayor desarrollo del brazo robótico y de la interfaz cerebro computadora(BCI), el equipo de investigadores fue capaz de dar a Nathan Copeland de 28 años de edad, que quedó paralítico en un accidente de automóvil en 2004, la sensación del tacto de nuevo.

Tal como en el procedimiento de Scheuermann, el brazo se conectó directamente en el cerebro de Copeland, lo que le permite controlarlo directamente con el mismo tipo de comandos de pensamiento que cualquiera usaría normalmente. La diferencia en este caso es que las señales eléctricas del brazo se transmitieron a través de cuatro matrices microelecticas minúsculas implantadas en las regiones del cerebro asociadas con la sensibilidad en los dedos individuales y la palma de la mano. El resultado final fue la capacidad de sentir la presión y lo fuerte que era, aunque hasta ahora no ha sido capaz de distinguir entre diferentes temperaturas.

"Puedo sentir casi todos los dedos - es una sensación muy rara", explica Copeland, aproximadamente un mes después de la cirugía. "A veces se tiene una sensación eléctrica y, a veces se siente presión, pero en su mayor parte, no puede decir la mayor parte de los dedos con la precisión definida. Se siente como si los dedos estuvieran siendo tocados o empujados".

En cuanto a lo lejos que ha llegado la investigación y la tecnología, el equipo de científicos reconoce que todavía hay un largo camino por recorrer hacia el desarrollo de un sistema que, finalmente, se mueva y se sienta como una extremidad real. Esto es posible porque el cerebro todavía recuerda cómo controlar las extremidades - la lesión simplemente interrumpe la conexión entre ambas partes.
"El resultado más importante de este estudio es que microestimulación de la corteza sensorial puede provocar sensación natural en lugar de hormigueo," declaró Andrew B. Schwartz, co-autor del estudio. "Esta estimulación es segura, y las sensaciones evocadas son estables durante meses. Todavía hay una gran cantidad de investigación que necesita ser llevada a cabo para entender mejor los patrones de estimulación necesarios para ayudar a los pacientes a realizar mejores movimientos".

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